Perú prepara una reforma educativa: cambios en el currículo y nuevas exigencias para ingresar a la carrera docente
El Gobierno presenta un plan para el periodo 2026–2031 que propone revisar los contenidos que se enseñan en las escuelas, vincular capacitación y evaluación docente, recuperar la lectura y llevar internet a todos los colegios del país.
La educación peruana se prepara para una transformación de gran alcance. El Gobierno ha presentado su Plan Nacional de Educación 2026–2031, una hoja de ruta que pretende intervenir simultáneamente sobre algunos de los problemas más persistentes del sistema: los bajos niveles de aprendizaje, la formación de los profesores, el currículo, el liderazgo de los directores, la infraestructura y la enorme brecha digital entre las escuelas.
El diagnóstico presentado por el Ejecutivo es severo. El ministro de Educación afirmó que el sector atraviesa una crisis y sostuvo que años de discontinuidad en las políticas públicas han impedido consolidar las reformas.
Entre las cifras utilizadas para describir el problema hay una particularmente relevante para el magisterio: según la exposición del Gobierno, apenas el 22,5% de los docentes de la escuela pública declara conocer todos los aspectos del currículo y el 66,4% señala no haber conseguido implementar el enfoque por competencias.
La respuesta que propone el Ejecutivo no es una única reforma, sino varias al mismo tiempo.
Y algunas prometen abrir un intenso debate.
Un currículo bajo revisión
El Currículo Nacional será uno de los principales campos de intervención.
El Gobierno considera que durante los últimos años se han acumulado demasiados contenidos y que esa amplitud no necesariamente se ha traducido en aprendizajes más profundos.
La propuesta consiste en concentrar esfuerzos en:
- comprensión lectora,
- razonamiento matemático,
- pensamiento crítico
- y formación técnica.
Además, se plantea reforzar materias como:
- educación cívica,
- valores,
- inglés
- y educación financiera.
Pero el anuncio más controvertido llegó cuando el ministro afirmó que el Ejecutivo pretende retirar del currículo “todo tipo de ideología” y recurrir, particularmente en la enseñanza de la historia, al “rigor de la historia científica”.
La declaración abre una discusión que va mucho más allá de los contenidos escolares.
¿Qué entiende el Gobierno por ideología? ¿Quién decidirá qué contenidos responden a esa definición?
La presentación del plan no ofrece todavía esas respuestas.
Y ese vacío será probablemente uno de los asuntos más discutidos cuando la reforma curricular comience a concretarse.
Los maestros, en el centro de la reforma
Si existe un actor sobre el que descansará buena parte del nuevo modelo, es el docente.
El Ministerio de Educación plantea un programa orientado a vincular la capacitación con la evaluación docente.
Los resultados de esas evaluaciones servirían para determinar niveles de desarrollo profesional y podrían estar vinculados con el ascenso dentro de la Carrera Pública Magisterial.
El Gobierno insiste en que no pretende establecer una evaluación punitiva. El ministro sostuvo que los maestros recibirán capacitación como parte del proceso y anunció que se buscará incorporar a universidades licenciadas y acreditadas en carreras de Educación como aliadas.
La propuesta podría modificar significativamente la manera en que el Estado entiende la formación continua de sus profesores.
Pero todavía faltan detalles decisivos: qué se evaluará, con qué instrumentos, qué peso tendrán los resultados y cómo se articulará el nuevo sistema con los actuales procesos de ascenso.
Una barrera más alta para convertirse en maestro del Estado
El Gobierno también pretende elevar las condiciones de ingreso a la Carrera Pública Magisterial.
El ministro anunció el regreso de una nota mínima de 14 en la Prueba Nacional y afirmó que la misma calificación será requerida durante la etapa descentralizada.
La medida responde a una apuesta explícita por fortalecer la meritocracia dentro de la carrera docente.
De concretarse, miles de aspirantes a ingresar a la escuela pública enfrentarán un umbral más exigente.
La batalla por recuperar la lectura
Una de las medidas más visibles del plan ocurrirá diariamente dentro de las aulas.
El Gobierno quiere establecer una hora diaria dedicada a la lectura.
La propuesta plantea además que los estudiantes lean un libro al mes, sean evaluados en comprensión lectora y desarrollen actividades de aprendizaje entre pares.
Las familias también deberán participar.
El ministro sostuvo que el teléfono móvil y el predominio de los contenidos audiovisuales han contribuido a desplazar el hábito lector entre niños y adolescentes.
La propuesta intenta recuperar una práctica elemental que el Gobierno considera decisiva para mejorar el resto de los aprendizajes.
De administradores a líderes
La reforma alcanza también a los directores.
El Ejecutivo quiere que dejen de dedicar buena parte de su trabajo a procedimientos administrativos y asuman un papel mucho más activo como líderes de sus comunidades educativas.
Para conseguirlo, propone crear una Escuela Nacional de Directores.
El planteamiento supone un cambio importante: conceder mayor autonomía a las escuelas, pero exigir al mismo tiempo directores mejor preparados para ejercerla.
El otro Perú educativo: escuelas sin internet y edificios en riesgo
Las aspiraciones de modernizar el aprendizaje conviven, sin embargo, con problemas mucho más elementales.
Según las cifras presentadas durante la exposición, alrededor del 28% de las escuelas dispone de cobertura de internet, mientras aproximadamente el 72% carece de conectividad.
El Gobierno promete cerrar esa brecha mediante internet satelital y se ha fijado una fecha ambiciosa: julio de 2027, cuando pretende tener conectado al 100% de los colegios del país.
El panorama de la infraestructura es igualmente complejo.
Perú tiene alrededor de 55.000 instituciones educativas y, según el diagnóstico gubernamental, unas 33.000 carecen de saneamiento físico-legal y 26.905 se encuentran en riesgo de colapso.
La brecha de infraestructura fue estimada en unos 171.000 millones de soles.
La respuesta anunciada incluye la construcción de 2.000 colegios nuevos y la intervención de otros 3.000 para su refacción y recuperación.
La sacudida de PISA
El telón de fondo de la reforma son los resultados educativos.
La presidenta calificó los resultados de PISA recibidos por el Gobierno como “muy tristes” y “estremecedores” y sostuvo que estos reflejan, según su interpretación, un retroceso de aproximadamente una década para Perú.
Los resultados de PISA 2025 muestran que Perú obtuvo 390 puntos en lectura, 382 en matemática y 406 en ciencias, con retrocesos especialmente marcados en lectura y matemática respecto de 2022.
La preocupación por los aprendizajes ha vuelto así al centro de la agenda política.
Pero los resultados de PISA son solo una parte de un problema mucho más amplio: escuelas deterioradas, enormes diferencias territoriales, dificultades en la implementación curricular, formación docente y una persistente falta de continuidad de las políticas educativas.
El desafío no es anunciar la reforma
El Plan Nacional de Educación 2026–2031 dibuja una transformación ambiciosa.
Pero un plan no equivale todavía a una reforma ejecutada.
Varias de las medidas anunciadas necesitarán convertirse en normas, directivas, presupuestos y procedimientos concretos.
En el caso de los maestros, aún deberá conocerse cómo funcionará exactamente la capacitación vinculada a la evaluación y cuál será su relación con el Ascenso de Escala.
En el currículo, queda pendiente conocer qué contenidos serán modificados y bajo qué criterios.
Y en infraestructura y conectividad, el Gobierno deberá demostrar que puede cumplir metas de una magnitud que históricamente han resultado difíciles para el Estado peruano.
El reto de Perú, por tanto, no parece estar en identificar los problemas.
Muchos de ellos llevan décadas siendo conocidos.
La verdadera prueba será conseguir que una reforma sobreviva a los cambios políticos y termine produciendo algo mucho más difícil de conseguir:
que los estudiantes aprendan más y mejor.
AUGE | Actualidad Educativa
Grupo AUGE seguirá las normas y disposiciones que se deriven del Plan Nacional de Educación 2026–2031 para explicar sus implicancias para el magisterio y los procesos de Nombramiento Docente, Ascenso de Escala, capacitación y Carrera Pública Magisterial.
¿Estamos ante la reforma educativa que necesita el Perú o ante un nuevo intento que dependerá de su capacidad de ejecución?
Docente, te leemos.
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